Que lo que el lenguaje una, no lo separe la intolerancia

El buen uso del lenguaje, de entrada, es una manifestación de respeto hacia el otro. Eso sí, no puede negarse que este debe evolucionar, adaptarse a los nuevos tiempos, necesidades y plataformas, a la diversidad cultural, pero no por eso debe “perratearse” (volver repugnante lo que un día fue sublime, o transformar en repulsivo lo que un día pudo ser bello.