En términos de planeación existen solo tres tipos de contenidos

Sí, hay tantos contenidos como marcas y mensajes. Pero, en términos de planeación, cumplimiento y organización de equipos, este margen es mucho más estrecho. Hoy voy a ser simplista. La idea es contarles un poquito de lo que he aprendido sobre planeación en el ámbito de los contenidos y los trucos que he implementado para crear unas dinámicas sanas dentro de las cuentas y los equipos. 

Con esto dicho, me devuelvo a cuando decía en mi artículo anterior que no se le puede tener miedo a lo no planeado, el imprevisto siempre será una constante. Viéndolo así y teniendo en cuenta que existen algunos mensajes que pierden valor con el tiempo, creo que hay tres tipos de contenidos que debemos tener en cuenta en una planeación.

Contenido de nevera 

Es ese que puede realizarse con tiempo y que no pierde pertinencia si no se publica en un día particular. Estos contenidos suelen ser sobre el core del negocio, la propuesta de valor o el talento humano. La ventaja es que pueden adelantarse cuando los tiempos sean menos acelerados y dejarse en “la nevera” para que salgan en el momento apropiado. 

Estos contenidos son los que aparecen en todas las parrillas y pueden dejarse programados una semana antes sin problemas. Por esta condición tienen un margen de error relativamente más alto, es decir, hay más posibilidad de maniobra: si una fuente no responde, hay varios filtros de ajustes o si, simplemente, se propuso un formato con tiempos de producción altos como videos animados, testimoniales o ilustraciones. 

Contenido anticipable, pero suplen una necesidad puntual

Son contenidos que sabemos cuándo deben publicarse, pero aún no conocemos en detalle en qué consisten. Por ejemplo, anuncios de ranking, premiaciones o noticias definitivas para el sector o la empresa que sabemos que ocurrirán: no conocemos cómo serán, pero debemos responder rápido. 

En este caso lo mejor es definir el formato, el mensaje clave y la línea gráfica con anterioridad. Una vez esto sea validado, adelantar la producción hasta donde más se pueda y, sobre todo, precisar un protocolo rápido de aprobaciones de los datos que surjan en el momento para así no perder la oportunidad en ciclos de ajustes. 

Contenido imprevisto

No está en parrilla y, aparentemente, nos toma por sorpresa porque necesita acción inmediata. Algo que creo clave es que estos contenidos nunca faltan y, por eso, no deberían ser tan sorpresivos. Algo importante para evitar el susto es tener definidos en el equipo protocolos de respuesta ante este tipo de contenidos, definiendo el paso a paso desde que se detecta la necesidad hasta que es publicado. Buscando siempre la calidad desde la simpleza y la practicidad, es importante saber: 

  • ¿Con quién se canaliza la solicitud? 
  • ¿A quién se activa para el levantamiento de información en caso de que sea necesario?
  • ¿Cuáles son los pasos a seguir una vez se tenga la información? Frente a esta pregunta es importante saber que no siempre la planeación de un contenido es lineal: cuando el tiempo apremia es momento de ser prácticos, optimizar y trabajar en paralelo, con una comunicación constante entre los diferentes miembros del equipo para eliminar el margen de error.
  • ¿Cuál es la meta en tiempos de respuesta? 
  • ¿Qué protocolos de validación deben seguirse?

Lo anterior requiere una respuesta casi que inmediata y no puede planearse. Casi siempre está ligado a coyunturas o eventos noticiosos relevantes. Para estos momentos lo mejor es tener un protocolo de producción y aprobación definido con anterioridad. 

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