¿Existe una fórmula para crear contenidos audaces y auténticos?

Hace un par de días, Kylie Jenner Cosmetics anunció su nueva colección. Me tardé más leyendo la publicación en su cuenta de Instagram que internet en llenarse de memes sobre los posibles referentes de este lanzamiento. La Tigresa del Oriente y Pasión de Gavilanes fueron solo algunos de los citados. Otros cuantos aseguraron que era la opción perfecta para maquillarse antes de ir a una cabalgata, tomar aguardiente y comer chicharrón.

Menciono ese ejemplo porque me tomaré estas líneas para hablar de la audacia a la hora de crear contenidos, la misma que ha tenido Kylie Jenner y que le permite facturar millones y ser una de las jóvenes más influyentes en la industria cosmética. Los productos de esta línea, catalogada como “grilla”, con certeza sumarán una alta cifra en la caja registradora de la marca y no temo afirmar que, en el fondo, sí debe haber una inspiración latina en ella.

Estudie con detalle las tácticas de la más joven de las Jenner y verá un patrón que, aplicado a la generación de contenidos, le permitirá entender muchas cosas. No necesita una larga lista de pasos para crear estrategias y productos “novedosos”, un término que también es discutible y podemos hablar en otro momento. Lo único que requiere es abrir los ojos.

Algunas marcas gastan millones en estudios que les permitan “conocer” a sus públicos con detalle. Estas cifras podrían ahorrarse si los equipos de comunicaciones de dichas organizaciones (bueno, tampoco nos limitemos, esto también aplica para los freelancers) miraran a su alrededor y se atrevieran a mimetizarse en medio de esa audiencia que a veces solo analizan desde afuera.

La inspiración no es un don y la creatividad no se potencia con ninguna fórmula secreta. En la mayoría de los casos no se necesitan bombos y platillos para sorprender. Solo hay que ser audaces. Sí, como Kylie Jenner. Simplemente hay que abrir los ojos y entender las pistas que nos da la cotidianidad sobre ese “objetivo”. Y para eso necesita hacer una pausa, alejarse de la pantalla e interactuar.

La autenticidad de los contenidos no nace en la ciencia ficción, habita en las profundidades del día a día. Del suyo, del mío, de la abuela que hace croché en las tardes y del joven que sueña con ser músico. No tema a sumergirse en la rutina de la observación y piénselo dos veces cuando vuelva a juzgar o “hacerle el feo” a un contenido por “mañé”, “ordinario” o “poco prolijo”, porque de ahí pueden nacer creaciones ganadoras e ideas que facturen millones. Y lo digo porque ahí, fácilmente, usted puede encontrar lo auténtico. Y créame, será muy audaz al hacerlo.

Los dejo, me voy a ver Pasión de Gavilanes.

Síganos 🙂
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