En los ojos de ella

Es un reconocimiento que Agencia El Grifo quiere hacer a la mirada femenina en la fotografía: la denuncia, la cotidianidad, la empatía, la familia, los conceptos, la cultura… una cantidad de escenarios que se mueven por la sensibilidad de ellas: Alejandra, Florencia, Lina, Maria Paula y Victoria.

Gracias a ellas por observar, para dejarnos ver… así sea desde la inercia del scroll.

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Cuando se trata de mostrar la realidad del sur de América a través de la mirada de quienes lo habitamos, es común encontrarse con una amalgama de confesiones diarias que realizamos con nuestra cámara portátil desde las redes sociales.

Si uno se toma unos segundos para analizar los perfiles de las personas a las que seguimos, empezarán a llegar a la cabeza un montón de adjetivos que, en caso de proponérselo, comenzarán a definir un mundo que, por suerte o no, lo rodea a uno.

Es también común, entonces, encontrarse con que esta mirada varía según a quién le preguntemos o analicemos. El amigo barbado seguramente saldrá de mala cara en un bar y la chica de ojos cafés podrá mostrarse disfrutando del sol de las doce del mediodía en el balcón de su casa.

Sin embargo, cuando uno le hace las mismas preguntas a una serie de profesionales de la imagen, las respuestas cambian completamente. Y lo hacen porque, para bien o para mal, sus miradas han logrado desarrollarse con la idea de hablarnos de las emociones, de lo común y de las posibilidades de nuestro territorio.

Le pedimos a tres fotógrafas de Latinoamérica que nos hablaran de lo bello ante sus ojos.

Aquí sus comentarios:

Empecé a tomar fotos cuando inicié en un periódico en Guadalajara (…) Pero yo creo que hay un parteaguas muy importante, que fue la relación con mis abuelos paternos (…) y esta interacción de siempre estar afuera, de buscar nuevos sitios. (…) En la preparatoria yo tenía una cámara y allí fue cuando empecé a tomar fotos de una forma muy orgánica con mis primos en granjas que tenía mi familia y yendo a estos sitios con la mirada más allá de la del turista.

“He tenido una relación muy profunda con la artesanía de mi región. Estoy redescubriendo esta ciudad a la que antes no le había tomado tanta atención. Además, he tenido una relación muy cercana con mi hija, creo que es lo más bonito. Siempre hay una luz perfecta, un momento perfecto, una temática perfecta… pero creo que obviamente es por mi formación periodística, pues tengo una cercanía con estas historias que te trastocan o estos gestos o esas luchas que se vuelven muy bellas”.

Soy poeta, soy fotógrafa, soy una palabra que intento construir todos los días para resignificarme y permitirme hacer otras cosas, además de las que encasillan las palabras que ya conocemos. Soy “poetógrafa”, que es una mezcla entre narrar con imágenes, con voz, sonido, palabras dibujadas, narradas… Creo que todos los días intento construirme desde ahí, desde una identidad que fluye y que no se encasilla, desde una única forma de existir en el mundo.

La necesidad de hacer fotos está latente desde que tengo memoria porque crecí viendo a una mamá que registraba absolutamente todo cuanto pasaba por sus ojos. Mi necesidad por registrarlo todo iba a estar más guiada por la escritura, pero un día pusieron una cámara en mis manos y el cuento me interesó porque nunca había usado una para narrar, sino más bien para guardar.

Mi relación con la fotografía ha tenido varias etapas. Empezó como una relación de registro por la vida, luego una relación por narrar la vida y representarla. Pero mi relación siempre había estado apegada a la palabra, pero después fui entendiendo que la fotografía también genera un discurso y uno con el que hay que tener cuidado. Para nada la fotografía de hoy en día es la representación de una realidad, al contrario, es la creación de nuevas mentiras o discursos. Ya no es mi forma de mostrar el mundo, porque el mundo en sí ya no está en lo que se escribe o se muestra, sino que esas son construcciones y ficciones que vamos narrando.

Lo que me parece bello es lo que me invita a no registrarlo, sino simplemente sentarme y contemplarlo. Aquello que no necesita entrar en el registro fotográfico porque, o lo contemplas o lo registras, y cuando lo registras lo matas. Lo bello es todo cuanto no es perfecto, tiene grietas, achaques, te hace preguntas. Te invita a hacer preguntas en asociación con eso y no lo que te deja anonadado y ya… lo bello es lo que te deja pensando durante varios días y esto no solo está en los ojos.

Lo bello también es que muchas veces me doy cuenta mejor de lo que siento o de cómo veo algo cuando le saco una foto. Me resume un poco algo, veo otras cosas distintas como a la experiencia directa… es como que me suma. Lo más bello es cualquier cosa que me conmueva y en la que me sienta parte.

“En realidad los comienzos de mi relación con la fotografía no fueron por necesidad. Yo había estudiado periodismo, había incursionado en ciencia política, en sociología y en otro tipo de disciplinas que no eran tan artísticas y en un momento… mis primeras fotos fueron más espontáneas, más impulsivas… de estar en un viaje, tener una cámara y de repente coparme con mirar a través de ese dispositivo y ver qué iba pasando”.

Hoy sí creo que es una necesidad, no podría estar sin hacer fotos. Necesito como mi cámara todo el tiempo.

Mi relación con la fotografía tiene que ver con cualquier cosa que amo y es una relación de muchísima intimidad, entrega, de mucho compromiso. Siempre disfruto de sacar fotos, no hay momento en que a veces no lo disfrute más allá de que por un momento las posibilidades son más o menos placenteras. No puedo vivir sin ella, ya está, somos una o une.

Diría que lo más bello ante mis ojos es lo que me conmueve, lo que me hace sentir. De donde yo me siento parte de… siempre lo miro y lo siento. A mí me gusta mirar y que lo que miro me genere impacto. Distintas sensaciones, más apacibles o menos, y ninguna es mejor o peor. Lo bello es a quien querés, una mirada hermosa, una calle de personas luchando por algo… son tantas cosas, la persona que te gusta.

Igual lo bello no sé si es solamente algo que atraviesa los ojos ¿no? Porque digo que a veces me pasa que tengo una sensación de una situación, veo una luz, pero de repente no sé si siento que hay una atmósfera que no es visual y que me gustaría a veces poder retratarla con fotografía y es complejo poder como trasladar algunas otras sensaciones que para mí son bellas y poder traducirlas con imágenes.

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