¿A las oficinas cool les llegó su fin?

¿Quién no ha escuchado hablar acerca de las oficinas de Google? Esta empresa no solo logró posicionarse en la mente de las personas por el servicio que ofrece, sino por el concepto de nuevas modalidades y lugares de trabajo que vende con su imagen. A partir de allí surgió la tendencia de tener empresas con horarios flexibles y oficinas “cool”, en donde incentivar la creatividad y el bienestar de los empleados primara más allá de otros aspectos. Fue así como muchas marcas se sumaron a esta modalidad.

A pesar de esto, el coronavirus parece estar poniéndole fin a estas estrategias; los protocolos de bioseguridad cada vez son más exigentes y ahora suena casi que imposible el pensar que alguien se va a acostar en un puf teniendo en cuenta que alguien más estuvo ahí antes y pudo contaminarlo. Tampoco será posible utilizar lisaderos o reunirse en el almuerzo a jugar ping pong o billar. Las visitas en el puesto de trabajo también quedarán suspendidas.

El respeto por el espacio del otro cada vez se vuelve más importante y ese lugar que ha parecido aburrido y sin gracia llamado cubículo, se convertirá en el ambiente seguro y casi que sagrado de cada persona. Muchas generaciones lo ocuparon y a pesar de que las oficinas modernas parecían desplazarlo, ahora retorna con más fuerza y sentido. Allí podrán sentir que tienen al menos un poco de control.

La cuestión es que el concepto de oficinas “cool” no solo representaba una forma de mantener a los empleados felices en su lugar de trabajo, también era un mecanismo para posicionar la empresa y generar una buena reputación. Si buscaba tener una empresa moderna en pleno siglo XXI, no podía pretender crear una oficina común y corriente. Se convirtió en una estrategia comunicativa y, más aún, en una pieza clave para la identidad corporativa.

Las oficinas se convirtieron en espacios que cuentan historias. Por ejemplo, Airbnb tiene puestos de trabajos que simulan alojamientos y Facebook le apostó a lugares abiertos y divertidos. Sin duda, es un elemento muy importante a la hora de hacer branding. El coronavirus plantea un reto muy grande para las áreas de comunicaciones y el trabajo conjunto con arquitectos y diseñadores de interiores: es una estrategia y un concepto completo que queda pausado, que pierde fundamento y que su implementación puede jugar en contra.

En este tiempo hay que ser muy conscientes de qué se comunica y cómo se hace y la oficina “cool” simplemente ya no encaja. De esto se trata la comunicación: saber leer contextos y oportunidades, pero también amenazas y aceptar cuándo es necesario retroceder así sea con estrategias muy bien diseñadas que hace unos meses prometían sacarla del estadio.

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