Lo que debe saber su empresa para afrontar la desescalada de la cuarentena

Tras dos meses de cuarentena el Gobierno Nacional comenzó a flexibilizar las medidas y darle apertura a mayor cantidad de sectores económicos. Es momento de ir recuperando la normalidad y para esto se ha planteando un proceso de desescalada que trae diferentes implicaciones para cada marca: se ven afectadas las dinámicas de consumo y la actividad de la empresa misma. 

En la fase 1 los restaurantes podían seguir prestando servicio a domicilio, era permitido hacer ejercicio en ciertos horarios y sectores como el de la construcción fueron reactivados. En este periodo el comercio electrónico se convirtió en el rey y aliado para todas las empresas que han soportado sus ventas con esta estrategia. 

Las compras online aumentaron ostensiblemente, lo que implicó que muchas marcas adaptaran sus productos y servicios a estas plataformas y que sus procesos logísticos se aceleraran al tener que responder de manera rápida a las nuevas exigencias del mercado. Esto supuso numerosos retos comunicacionales en donde cada empresa debía comunicar de forma clara y directa sus nuevas dinámicas y la adaptación que estaban teniendo frente a la crisis. 

La fase 2 consiste en dar apertura a la mayor cantidad de industrias, el comercio y algunos centros comerciales. Esta supondrá una inyección de oxígeno para las pymes y algunas grandes empresas; podrán reactivar su atención presencial pero con restricciones y fuertes medidas de seguridad. La pregunta es si en realidad esta apertura sí se traducirá en ventas o si los consumidores seguirán asustados por la enfermedad y las consecuencias de salir a la calle y exponerse al virus. 

Un gran error que están cometiendo muchas compañías es poner todas sus esperanzas de reactivación de negocios y rentabilidad para el momento en que se levante la cuarentena, sabiendo que tal vez este efecto no suceda y antes ocurra lo contrario. Es necesario actuar ya y ser consciente de que la incertidumbre de qué va a pasar cuando estas medidas se levanten es igual de grande a la misma que se tiene respecto al virus como enfermedad. Es cierto que tal vez las cosas mejoren, pero esta no puede ser la única salida. 

Aunque esta fase parezca más liberadora, realmente las empresas deben estar preparadas para cada escenario, si bien es cierto que ya tendrán la posibilidad de salir, eso no significa que el virus haya muerto o que la población esté menos atemorizada. Además, qué tan placentero puede resultar ir a un centro comercial sabiendo que la opción de “lolear” ya no está disponible, debe ser entrada por salida, teniendo claro a qué va y para dónde se dirige. Y esto es algo grave para este tipo de negocios pues muchos de los compradores resultaban precisamente de esas vueltas interminables que se hacían por los pasillos del mall.

Otro inconveniente son los protocolos tan exigentes que implicarán estas salidas. Habrá a muchos que les resulte más tortuoso salir que el mismo hecho de quedarse en la casa. Preferirán seguir disfrutando de sus domicilios que ir a un restaurante y tener que registrase en una App, tomarse la temperatura, desinfectarse completamente y estar pendiente de que todo sí esté lo suficientemente bien aseado. Esto le quitará a muchos las ganas de tener experiencias presenciales con las marcas. La cotidianidad cambió y muchos no están preparados para aceptar que esta será la realidad que hay que vivir por lo menos por algunos meses más.

Por eso, no se debe renunciar al planteamiento de nuevas estrategias de publicidad y marketing, por el contrario, se deben intensificar y hacer con mucha más fuerza para tratar que la gente sienta confianza y seguridad en la empresa para que aquellos que ya están fidelizados desde lo digital, migren hacia lo presencial. Esto le permitirá tener un balance y sopesar aquellas ventas que no se están dando de forma física.

Industrias como el turismo, la hotelería, educación o eventos, tal vez serán las últimas en abrir y por eso se ubican en la fase 3. Así mismo, lo harán gimnasios, cines, teatros o auditorios. Para ellos la desescalada será mucho más lenta. Es irónico que algunas de las industrias que más dinero hacen normalmente o que resultan más populares para invertir, están siendo las más perjudicadas en esta pandemia. 

Estas empresas tienen un reto aun mayor y deben empezar a abonar terreno para no perder tiempo mientras se reactiven. Para este tipo de marcas será primordial recurrir a estrategias como el Marketing de la Empatía para generar desde ya conexiones fuertes con los consumidores y mostrarles todo lo que están haciendo como preparación para cuando vuelvan a activarse.

Es importante que no desaparezcan, y que adapten sus productos y servicios a las circunstancias actuales. Es el momento de recurrir también al Marketing Lateral y crear extensiones de línea que se aproximen más a los requerimientos de la actualidad. Ahora, más que nunca, deben mantener una comunicación constante con su público objetivo y hacer diagnósticos a través de lecturas de entorno y escuchar a la audiencia para saber qué piensan y esperan ellos de estas empresas cuando vuelvan a abrir. 

Algunas de las fases ya se están viviendo, pero otras vendrán y es necesario que las marcas estén preparadas para afrontarlas de la mejor manera. No quiere decir que una fase elimine los retos y adaptaciones de la anteriores, así corresponda a diferentes industrias, estos son aspectos que aplican para todo tipo de empresas basados en el ensayo y error en tiempos que nadie tiene la fórmula exacta para afrontar la pandemia. Es un proceso acumulativo donde todos los esfuerzos suman, pues esta crisis todavía no ha acabado y no se sabe cuánto más durará. Solo queda planear buenas estrategias comunicacionales y estar preparados para todo tipo de escenario.

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