Lo bonito y lo feo de las redes sociales durante la cuarentena / vox populi

Mucha información ha circulado en las redes sociales desde que comenzó la cuarentena. Sin embargo, hemos visto las dos caras: acciones y contenidos de valor aportándole algo a las audiencias y, por el otro, personas queriendo hacer daño con los datos y generando experiencias negativas en torno a estos espacios digitales.

Se hizo notorio el poderío y relevancia que cobran los medios sociales en nuestra sociedad. Un informe realizado por App Annie, revela que el tiempo dedicado a las redes sociales y otras aplicaciones ha aumentado un 20 % en el primer trimestre del 2020. Además, las aplicaciones en Android marcaron un nuevo record con 22.5 billones de descargas en Google Play y se recaudaron 23.4 mil millones de dólares en todo el mundo a través de diferentes app stores.

Las redes sociales tienen entonces gran influencia en los comportamientos humanos y hacen parte esencial de las rutinas diarias. Con el COVID- 19 se ha demostrado que ayudan a acortar distancias en época en donde el distanciamiento es mandatario, permiten liderar grandes causas, acompañar a personas, entretener e informar. También, han demostrado ser grandes canales para reconocer el trabajo de personas que muchas veces no son visibilizadas, recurrir al humor como vía de escape, ayudar a reencontrar hobbies y denunciar injusticias sociales.

Las empresas no se han quedado por fuera de este fenómeno, se han volcado hacia lo digital no solo para muchas de ellas abrir las puertas de sus productos, sino también para liderar grandes iniciativas solidarias. Además, han servido para evidenciar cómo cada una se reinventa y adapta su ADN a las situaciones nuevas. Un vez más, nos dimos cuenta que parecen ser irremplazables e indispensables. Como consecuencia, exigen ser tratadas con responsabilidad para que puedan ser una herramienta aliada y no un enemigo más.

A pesar de esto, no todo ha sido lindo, también hemos visto personas y empresas queriendo aprovecharse de la situación difundiendo fake news buscando volverse virales o creyéndose legitimadores de la información sin contar con la formación y herramientas para hacerlo. Además, saturando las redes de publicidad que va en contravía con el contexto actual y queriendo hacer lo mismo que las demás marcas. También, se ha evidenciado censura y ejércitos de trolls queriendo desprestigiar mandatarios y personas para perseguir intereses de todo tipo. 

En conclusión, ha sido mucha la información tanto buena como mala. Sin embargo, lo bueno ha sido más y se ha demostrado que una herramienta bien utilizada pude lograr grandes cosas como por ejemplo: repensarnos.

Lo invitamos a que escuche lo que opina el equipo de El Grifo sobre lo bonito y lo feo de las redes sociales en este tiempo: 

 

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