12 cosas que tendremos que repensar cuando acabe esta contingencia

Los sistemas  tradicionales flaquean, la percepción de muchos frente a ciertos aspectos cotidianos y del desarrollo social, se hace más rigurosa y crítica.

 

Después del coronavirus

  1. La sociedad: la vida de la mayoría de personas es rutinaria, pero si alguna lección nos ha dejado el coronavirus es saber que hay que levantar la mirada, dejar de observar solo el día a día y pensar en el futuro. Ahora es necesario tener plan A, B, C, D, y los que hagan falta.

2. Más ciencia, menos fútbol ¿Cuántos futbolistas han metido el gol de encontrar la vacuna del coronavirus? ¿Cuántos técnicos han podido entrenar a los médicos sobre cómo tratar el virus? ¿Cuántos hinchas han podido alentar a alguien para que no se muera? ¿Cuántos canales deportivos han logrado aplanar la curva?… El fútbol resultó no ser tan importante como se creía, sí podemos vivir sin él. Sí, sabemos que este comparativo puede ser tedioso, pero al conocer las grandes sumas que maneja el fútbol comparado con los presupuestos en ciencia, vale cuestionarse. Es momento de que los científicos tengan una prioridad, igual o más alta, como el que goza este deporte.

3. Noticias falsas: las cadenas de WhatsApp anunciando que un nuevo meteorito caerá en la tierra deben parar. Es tiempo de dejar de infundir temor y desinformar. Estamos en un momento donde el tener conciencia del poder de las redes sociales se vuelve crucial para salvar vidas, tomar decisiones adecuadas y percibir la realidad de manera contextualizada.

4. Más profesionales, menos politiquería: “Por el desayuno se sabe cómo va a hacer el almuerzo”, dicen por ahí. Nada más cierto que a la hora de hablar de mandatarios, ¿qué se puede esperar de personas que ocupan cargos públicos solo por palancas y no por su preparación o formación? Somos el reflejo y consecuencia de aquellos que nos gobiernan.

5.  Periodismo y medios de comunicación: primer mandamiento del comunicador social y periodista: tratarás la información con responsabilidad y ética. El espectáculo parece primar sobre la guía responsable de audiencias basados en investigaciones y fuentes confiables. Nunca antes el periodismo estuvo tan a prueba en credibilidad y relevancia.

6. Repensar la economía: utópico. Así suena pensar que en el mundo todos tendrán qué comer así paren de producir un mes. Sin embargo, ¿qué clase de economía es aquella que no brinda las garantías necesarias para todos los seres humanos? La sostenibilidad no es un cuento más que nos hayan querido vender o un tema de moda producto de la publicidad. Es un deber empezar a pensar en economías sostenibles y del futuro.

7. Más valores, menos egoísmo: empresas fabricando elementos de seguridad, grandes compañías donando alimentos y marcas ofreciendo sus productos a bajos costos o gratis. Esto será lo que más se recuerde después de la crisis. No es momento de mostrar arrogancia, sino, de reflejar que detrás de cada empresa hay seres humanos.

8.  Repensar la tecnología: los grandes desarrollos parecen funcionar al apoyar el sistema financiero, la conectividad, pero ¿la tecnología logra conectarse con las necesidades básica del cuidado del hombre? Su aporte al control de la pandemia ha sido más desde el control de los gobiernos de cara a la información, poniendo nuevamente en entredicho el uso de datos de los ciudadanos.

9.  Responsabilidad Social Personal: la unión hace la fuerza: cliché, sí, pero poderoso. No hay que esperar a que grandes empresas aporten su granito de arena, cada persona debe tomar acción por sí sola y no dejarle la responsabilidad social a terceros. Los grandes cambios comienzan por pequeñas acciones y es momento de comprobarlo.

10. Más eficacia, menos burocracia: 5.967.000 eran las leyes vigentes en Colombia en el 2017, y hoy hay muchísimas más. ¿Cuántas de ellas se cumplen? No se trata de seguir creando burocracia y legislaciones, sino de ser eficaces con lo que se tiene.

11. Repensar la educación: Generación X, Y y Z. Cada una con características, necesidades y retos propios. Sin embargo, la educación no ha evolucionado. Nuestros abuelos estudiaron con el mismo sistema educativo con el que lo hacen los nuevos estudiantes. Han sido pocos los cambios, en una época llena de ellos. Se avecina un nuevo reto para las universidades y su sistema educativo.

12. Oportunidad: en el caos están las oportunidades. Ahora tenemos el poder de reorganizar el mundo y plantear nuevas directrices de lo que será hoy en día nuestra sociedad.

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