Eso de reinventarse con qué se come

Sí, es la frase de moda, llena las tendencias de hashtags en Instagram y en más de una reunión la mencionaron para dar ánimos a equipos con micrófonos en silencio mientras el líder trataba de sacar su mejor versión ante una crisis que nadie sabe muy bien para dónde va, pero que ha cambiado dinámicas y conceptos.

Lastimosamente, como suele ocurrir con todas las palabras que caben en la categoría de “paisaje”, culpa de los algoritmos de redes sociales, se abordan más desde el sentimiento de hastío que desde el significado que pueden traer al momento de aplicarla o por lo menos identificar su valor en la vida cotidiana.

Algunos dirán que reinventarse es cambiar, pero como toda definición trae sus condiciones. Digamos que lo interesante de esta invitación, más que concepto, es que no anula lo construido, es decir, no se refiere a que lo hecho esté mal, y más bien se fusiona con su historia, esa que le permite estar hoy aquí. Le exige adaptarse a las circunstancias para poder evolucionar y estar a la altura de una época y unas necesidades.

Cuando se trabaja en ámbitos de servicio y comercio, la reinvención tiene mucho que ver con la percepción construida de cara a sus usuarios, y lo que tiene para proponerles ante las nuevas dinámicas. La buena nueva, es que se tiene a un público cautivo y atento, que ya le conoce, pero que espera sus nuevas movidas, para ver si le acompaña en este camino un poco incierto que todos vamos a tomar.  

Lo importante es que durante este proceso, así como algunos decidirán buscar nuevos rumbos, llegarán otros que se identifiquen con su propuesta. Los cambios pueden darse en conjunto con sus usuarios más fieles y capturar nuevos públicos, o en definitiva, solo contar con una parte de ellos. En ambos casos, lo que hará fuerte a la marca en su proceso de reinvención, será la coherencia con los valores que la identifican. Es casi como ver madurar, gracias a  un giro interesante de vida, a su mejor amig@.

La reinvención, más allá de acompañar las fotos nostálgicas de Instagram y  la ironía de Twitter, lo que pretende es poner a prueba los atributos que hacen posible a una marca a lo largo del tiempo; y la verdad no se necesita una pandemia para poder contar con ellos en empresas con enfoque de servicio, precisamente porque estas se basan en las personas, y qué más demandante y cambiante que el ser humano en sus distintas etapas. Lo que pasó acá fue que nos puso a todos en las mismas circunstancias  al mismo tiempo, eso es todo. 

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