Marketing emocional, ¿cómo llegar al corazón del cliente?

Si hay algo que los estudios demuestran es que nuestras decisiones de compra son puramente emocionales. Las razones lógicas llegan después, a autoconvencernos de que tomamos la decisión correcta, a justificar esa elección que no fue racional.

Por eso, ya no basta que la ventaja competitiva esté en una característica objetiva, sino que debe apuntar a generar una conexión emocional con el cliente, en el sentido más complejo del término: hay que enamorarlo.

Pero ¿cómo llegarle al corazón?, ¿cómo despertar en él sensaciones o incluso sentimientos? El marketing de emociones propone algunas claves que pueden ayudar a potenciar su empresa, a lograr que el cliente, a veces incluso sin saber por qué, prefiera su marca sobre otras.

  • Vincularlo: que el cliente se sienta parte del proyecto, que sienta la marca como algo propio donde puede contribuir u opinar y ver la evolución de la empresa
  • Humanizar la marca: mostrar historias de caras, de personas reales de la empresa, evidenciar el día a día con autenticidad
  • Mostrar los valores: la gente se identifica cuando otros creen lo mismo que ellos.
  • Emocionar: asociar la marca con una emoción concreta: seguridad, alegría, aventura. Redbull es un buen ejemplo de esto.
  • Contar una historia: la gente no compra productos sino las historias que representan.
  • Hacer reír: ingenio, humor, originalidad, es difícil olvidar una marca divertida.
  • Escucharlo: los consumidores prefieren las marcas con buena atención y servicio personalizado.

Este tipo de acciones permiten generar relaciones duraderas, demostrarle a los clientes que son importantes y hacerlos sentir especiales, para que no parezca que la marca solo está interesada en que compre.

Lovemarks como Apple, Coca-Cola, Redbull, Adidas, Starbucks, Barbie y Axe son ejemplo de que apelar a los sentimientos es efectivo. Muchos apasionados por estas marcas las defienden de forma irracional, y las mantienen en su vida de forma indefinida.

Pero como en las relaciones, cuesta más conservar que enamorar. Y si el objetivo es ser recordado, preferido y recomendado, es necesario pensar en una estrategia a largo plazo. Incluir herramientas como el marketing de contenidos, dejar de poner en el centro el producto y trabajar en las sensaciones que deben estar presentes durante toda la experiencia con la marca, es una forma de empezar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *