El storytelling episódico: una tendencia que evoluciona

Antes de empezar a relatar una historia debemos pensar qué queremos contar y la intención que tenemos al hacerlo. Por ejemplo, es clave preguntarnos si sabemos el final o lo iremos construyendo a medida que avancemos. ¿Acaso el final debería ser la razón principal por la que contamos historias?

El hecho de que las personas de hoy sean un tanto o muy dispersas no quiere decir que no les interese que les cuenten historias, por lo que el storytelling episódico es una forma de decirles que los entendemos y que intentaremos hablarles según sus propias necesidades comunicacionales. 

El arte de contar historias en la actualidad nos pide dividirlas en episodios. Esto es algo que, aunque no es nuevo, ha ganado mucha fuerza transformándose en tendencia. Creaciones como las novelas recurrieron desde siempre a la división por capítulos con la idea de formar una estructura mejor definida y más fácil de abordar.

Los capítulos en las novelas, radionovelas o series de televisión permitían (y continúan haciéndolo) crear historias complementarias, independientes, de relleno o 100 % conectadas con la narración principal, siendo, a su vez, un respiro para quienes consumen dichos contenidos. 

Esto último es algo que queda muy claro con prácticas como “maratonear” series y el intentar no detenerse hasta terminar un capítulo en curso. ¿Quién no ha dicho frases tipo “prometo que me voy a dormir una vez acabe este episodio”?

Entregas seriadas, historias que se van desarrollando 

Al momento de hacer storytelling es primordial darle espacio a las personas y dejarlas descansar un poco de nuestros contenidos constantes: la consistencia logra ser más efectiva que la intensidad a la hora de crear y compartir contenidos. 

Lo anterior, a pesar de que plataformas como TikTok se debaten entre promover la creación, creación, creación; quizá olvidando que los buenos contenidos requieren tiempo de elaboración y que a veces es incluso necesario hacerse extrañar un poco para ir generando expectativa (o al menos no saturar).

Atrapados en los 90 fue una estrategia de Ikea para su aniversario, donde tomó públicos tendencia y desarrolló los beneficios de marca desde la modalidad episódica con formato reality.

Esta tendencia del storytelling episódico es acogida en temas como activaciones de marca, donde a través de episodios y no una sola entrega se logra hacer una mejor evolución en la narrativa y lo que se quiere comunicar. 

Esto queda claro con la preferencia que muchos tienen al escoger entre ver una serie o una película, pues la primera da la opción de ir desarrollando mejor los personajes, cocinando la historia a fuego lento o incluyendo subtramas que a veces superan la trama central. 

Así, por ejemplo, una película de suspenso nos puede brindar algunos momentos de pura adrenalina o tensión, pero el tiempo que dura la sensación es relativamente corto. Las series, por su parte, prolongan estos estremecimientos por semanas (claro está, dependiendo de la forma en que se haga la entrega de los capítulos), generando la necesidad de llegar a casa a retomar donde la dejamos. 

Asimismo, los vínculos que se generan con los personajes en los contenidos seriados son más fuertes, pues terminamos por memorizar su nombre, conocer su historia y entender sentimientos, además de ser testigos cercanos de su arco argumental. De esta forma, contar una historia en episodios promueve una implicación emocional más fuerte y duradera.

No abusar de la buena suerte

Generar la atención del público no solo requiere de buenas historias, sino de saber entregárselas sin agotarlo en cuanto a una intensidad que lo abrume o una espera que le agote la paciencia.

Por eso, una vez obtenida la atención del público, es vital no perderla. No podemos abusar de nuestra suerte alargando de más las historia y mucho menos finalizándolas a las carreras, siendo tal vez el mejor ejemplo de esto último el cierre de Game of Thrones (el cual, varios años después, aún siembra cierto manto de duda sobre las precuelas y spin–offs que vienen en camino). 

Además, tampoco es recomendable abusar demasiado de los cliffhangers de final de temporada utilizados para mantener al espectador enganchado ni de los giros que no llevan a ninguna parte. 

Eso sí, dividir por capítulos las historias que elaboramos es una buena herramienta si queremos jugar con el suspense y los giros de la trama, para enganchar al público sin abusar de su interés. 

Así, un buen momento para finalizar un episodio es cuando logramos dar un giro narrativo o podamos dejar una pregunta en el aire esperando ser respondida. No obstante, lo primordial es que provoquen ganas de seguir acompañando en el desarrollo del storytelling. 

Los episodios mantienen el hype

La narrativa episódica encuentra gran relevancia hoy en el video y el pódcast, siendo dos grandes formatos a la hora de edificar alrededor de los cuatro pilares de una estrategia de contenido exitosa: la calidad, la consistencia, la distribución y la participación de la audiencia. 

Ahora, es vital contar con un mapa previo del camino a seguir con las diferentes partes de la narración, siendo esto algo que nos ayudará a no patinar en medio de la historia y nos permitirá articular mejor sus componentes antes de dirigirnos al punto de llegada al que nos irán llevando los episodios.

Los capítulos, entonces, permiten mantener la atención más tiempo en un público tan disperso como el actual, razón por la que las competidoras de Netflix no son muy partícipes de montar toda una temporada el mismo día, pues se pierde gran parte de las ventajas de los episodios y las series se convierten en películas de ocho horas.  

Incluso en redes el hype pasa rápidamente, pues el contenido se consume en dos o tres días por la necesidad de “maratonear”, no quedarse fuera de onda, entender los memes y evitar los spoilers antes de regresar a la normalidad y olvidar mucho de lo que acabamos de ver.  

De esta manera, la conexión que permite el storytelling episódico alarga el recuerdo que tienen los públicos sobre las marcas, especialmente en los contextos digitales y redes sociales, espacios donde los algoritmos dan todo el valor a la consistencia y los contenidos de calidad. 

Por eso es importante no llamar la atención con un contenido y desaparecer, sino seguir dando muestras de vida, generando expectativas, invitando a la conversación, apostando por la calidad y siendo coherentes con lo que narramos. 

Tengamos siempre claro, y más a la hora de aplicar storytelling episódico, que cada capítulo debe tener una intención que alimente la historia que queremos narrar. 

El saber contar historias, al ser estas un lenguaje universal, les da a las marcas la posibilidad de explicar y simplificar los conceptos, además de unir a las personas inspirándolas y motivándolas. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *