¿El egoísmo como tendencia?

“Nos desconectamos del mundo de forma creciente. Vamos perdiendo el mundo. El mundo es algo más que información. La pantalla es una pobre representación del mundo. Giramos en círculo alrededor de nosotros mismos

Byung-Chul Han

El culto al “yo” es una tendencia que gana adeptos a granel, incluso pudiendo ser parte de ella sin darnos cuenta. Darle demasiado poder al ego, dejando de lado la búsqueda del bien común, riñe de forma directa con movimientos como la sostenibilidad y la imperiosa necesidad de unirnos alrededor del cuidado del planeta en pro de la humanidad y demás seres vivos.

Las redes sociales suelen presionarnos a exhibir lo mejor de nosotros mismos, aun dejando de lado mucho de lo que en verdad somos para convertirnos en personajes que maquillan aquello que no queremos mostrar o simplemente sabemos que las redes no están interesadas en conocer.

Tener que mostrar siempre la mejor cara, el ángulo perfecto o la frase que reciba muchos likes es agotador. No podemos pretender ser exitosos y estarlo publicando todo el tiempo, pues el narcisismo exacerbado (mezclado con la necesidad constante de aprobación), puede conducirnos a separarnos de la realidad e incluso ser poco resistentes a la crítica. 

Esto último se da porque, al creer que exponemos lo mejor de nosotros mismos, la frase precisa en el momento perfecto o nuestro material más elaborado, no cabe lugar al señalamiento.  

La aparente seguridad y aceptación propia que se transmite en redes puede ser bastante frágil por la misma necesidad de estar recibiendo espaldarazos de los seguidores y amigos, incluso llevándonos (cuando no obtenemos los resultados esperados) a tener conductas llenas de egoísmo (no reconocer lo bueno de los otros para no sumarles likes), a ser manipuladores (caemos en la tentación de recurrir a lo que podemos llamar pornomiseria personal) o a sumar una falta de empatía con el otro (eso sí, teniendo en cuenta que la empatía también es con uno mismo).

La tendencia del only me

Teniendo en cuenta todo lo anterior, y más tras los confinamientos, el hiperindividualismo ganó tanto terreno que hoy en día es tendencia el “only me”, tema muy relacionado con darse gusto a sí mismo, dedicarse a lo que nos da placer y casi que a pensar de forma individualista. 

Esto puede tener tantas ventajas como desventajas, además de ofrecer diversas maneras de llegar a los públicos para los que trabajamos en comunicación de marca, pues es importante aprovechar tanto la posibilidad del individualismo como de la socialización.  

Hay contenidos que deben hablarle a individuos, otros a grupos sociales. No se puede pretender hoy en día que todo sea en pro del interés general y las causas comunes, pues ayudar a velar por la salud mental personal o recalcar la importancia de predilecciones como el hedonismo, la desconexión o el goce de la soledad se hace sumamente necesario.   

La pandemia, además de poner de manifiesto la solidaridad con el otro, también dejó claro un individualismo desbordado en prácticas como el consumo descontrolado. Sin embargo, mucho de ese consumo nos acercó a emprendimientos de vecinos, contactos de redes, exparejas, conocidos de familiares y todo tipo de negocios locales con la idea de apoyarlos. Así, por más fuerte que sea este 2022 la tendencia del “solo yo”, muchos hemos aprendido a alzar la mirada desde la empatía y apoyar al cercano. 

Hay que huir del narcisismo exacerbado, puesto que permite que la persona (y su aparente ego) se convierta en su propia espada de Damocles, además de afectar su capacidad de convivir con la sociedad. No obstante, hace falta un poco de este para potenciarse, pues como afirmó en filósofo francés Gilles Lipovetsky en La era del vacío: “Narciso es el símbolo de nuestro tiempo (…) representa esa liberación de la influencia del Otro y funciona fundamentalmente como agente de proceso de personalización (…) El narcisismo se define por el encierro sobre sí mismo”.

Volver a la autenticidad y entablar conexiones entre iguales es posible en la medida en que las redes sean para relacionarse y dejar ser, no solo con el fin de exhibir. Eso sí, teniendo en cuenta, en especial en el caso de las marcas, que no todo tiene que girar en torno al pluralismo, la coexistencia, lo social y lo colectivo, pues el yo no puede simplemente desaparecer por la imposición del nosotros. 

¿Es acaso el egoísmo un reto que las marcas deben tener en cuenta? Sí. La hiperpersonalización o el empoderamiento, tendencias que no pierden fuerza y nacieron de la necesidad de integrar un grupo y reclamar nuestra propia posición e identidad dentro de él, no pueden mantener siempre la batuta, pues el popular “mi vida, mis reglas” sí que ha ganado espacio (algo que aparece con mucha potencia en un comercial de Chanel dirigido por Martin Scorsese y protagonizado por el actor recientemente fallecido, Gaspard Ulliel, y su icónica frase “Ya no seré la persona que se espera que sea”).

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