La espontaneidad de las marcas emerge con el user generated content

El término user generated content, que podría traducirse como contenido generado por el usuario y algunos reconocen por sus siglas en inglés (UGC), es una de las mejores posibilidades al momento de querer acercar nuestra marca al público.

Esta es una tendencia que no es nueva (se habla de ella desde 2005 gracias al auge de la llamada web 2.0), pero que gana cada vez mayor relevancia por la gran importancia que da en las comunicaciones de las marcas a los clientes y consumidores del común, esos que no tienen rótulos tipo nanoinfluencer, microinfuencer, macroinfluencer o megainfluencer. 

Crear un contenido de valor para una marca ahora puede estar al alcance de todos desde formatos como publicaciones en redes, historias, videos, audio, tuits, reseñas y críticas de un producto. Si este tipo de contenido sobre una marca es bueno o al menos genera impacto, es posible que esta lo viralice a través de sus propias redes como parte de sus estrategias de contenidos, muchas de las cuales se centran hoy en mostrar cercanía, naturalidad y simpatía, y más tras los últimos tiempos en los que imperó la distancia social, el comercio electrónico y se fortaleció el voz a voz.

El UGC, entonces, da a las marcas la posibilidad de manifestarse a través de otros voceros, de personas que pueden estar a nuestro lado en la mesa de un restaurante o mostrando esa chaqueta que posiblemente nosotros también podríamos comprar. 

Si nos lo dice un usuario del común, da sensación de honestidad 

Estos contenidos generan credibilidad porque nacen de forma espontánea y hasta desinteresada, sin un pago, una prestación o un contrato detrás. Eso sí, aunque puede haber reseñas positivas y negativas, hay que estar atentos como marca porque un contenido de este tipo no saldría de la indiferencia o el desgano: fue que alguien amó u odió mi producto y por eso hay que escucharlo y, dado el caso, compartir su opinión o experiencia, además de interactuar con él.

Todo esto provoca una fuerte conexión con mi marca, productos y servicios, pues nos salimos de ese lugar común desde donde queremos hablar de nosotros mismos para dejar que otros cuenten cómo nos perciben. De esta forma, los contenidos que se crean pueden asumir un gran valor para los usuarios, quienes tendrán la oportunidad de verse reflejados e incluso animarse a contar sus propias vivencias y generar feedback.

De este fenómeno han surgido los espacios “instagrameables” en restaurantes y sitios de comercio.

Además del relacionamiento y engagement que genera el poder decirles a los usuarios que los estamos viendo, leyendo o escuchando, la tendencia en cuestión es bastante rentable; no requiere de inversiones económicas, lo que a la larga es parte de su mérito y magia: la espontaneidad e informalidad con la que se crea.

Por otra parte, cabe mencionar que si hay un formato que ha ganado relevancia en el UGC son los videos cortos en los que se hacen demostraciones o análisis de algún producto, este tipo de imágenes nos permite acercarnos un poco más a eso que tal vez queremos pedir online y aún no logra convencernos. El user generated content sí que puede dar a través de estos medios la sensación de autenticidad, lo que a su vez incrementa la generación de confianza. 

En pocas palabras, el UGC se asemeja a quitarle maquillaje y glamour a las marcas, mostrándolas más cercanas y generando vínculo emocional a través de personas similares a uno.

No tener que hablar mucho de sí mismo

Para las marcas no es muy conveniente tener que estar hablando de sí mismas, algo que se da en la vida personal y profesional, pues esto puede generar suspicacias, tal como lo afirmó Friedrich Nietzsche: “Hablar mucho de sí mismo es también un medio de ocultarse”. Por esta razón, más allá de las palabras, muchos optan por expresarse a partir de sus actos.

En concordancia con lo anterior, las marcas deben manifestarse desde sus servicios, productos, colaboradores y usuarios. Por eso, el UGC emerge como esa posibilidad de entregarle la vocería a los que nos conocen, nos creen y quieren compartir su experiencia con nosotros.

El turismo aplicado a pequeños negocios ha sabido explorar esta modalidad como oportunidad

Este tipo de contenidos y la interacción que se haga puede dar pie a que nos acompañen y surjan diferentes embajadores de marca, cada uno aportando desde sus talentos, miradas, seguidores y gustos, incluso generando una comunidad fidelizada alrededor de una marca que está tomando atenta nota. 

Cabe resaltar que este trabajo va más de “repostear” todo aquello en lo que se nos etiquete y dejar que los contenidos actúen por sí mismos de forma descontextualizada y desligada de los objetivos de mi marca, algo que se logra utilizándolos como complemento de mi mensaje y con la intención de aumentar la credibilidad sobre las estrategias que tenemos y los productos que entregamos.

Asimismo, es vital definir las redes que queremos usar, medir el rendimiento del contenido generado por el usuario e incluso crear un sistema para recopilar el material que nos llega, siempre teniendo en cuenta al autor para darle el respectivo crédito. 

En conclusión, es bien importante aprovechar el potencial de una herramienta como el user generated content, la cual centra la estrategia de las marcas en los clientes (sin dejar de lado el buen servicio), dándole prioridad y reconocimiento a la palabra y opinión que los usuarios se han formado a través de su propia experiencia.

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