Contenidos fugaces que se adaptan al afán, exigencias y necesidades de nuestros tiempos

De forma reiterativa siento que es tendencia el hecho de que las personas, en especial aquellos que deambulan a diario por diferentes redes sociales y plataformas digitales, quieren (e incluso exigen y necesitan) contenidos cada vez más sencillos de consumir. 

Se deja ver que muchos, por ejemplo, prefieren consumir géneros musicales con letras explícitas, sencillas y pegadizas, acompañadas con ritmos movidos y repetitivos, que opciones como el rock progresivo con bandas tipo Tool y canciones que pueden superar los trece minutos cargados de ocultismo, misticismo, clarividencia y obsesión por las matemáticas.  

Sin embargo, es importante no menospreciar al público y su capacidad interpretativa del mensaje que queremos enviarle, por ejemplo, desde una marca. Cada cual tendrá la suficiencia de entenderlo e interiorizarlo (o simplemente ignorarlo) a su manera, pues sus gustos son un complemento de lo que sienten y los estimula, no algo que los defina al 100 %. En definitiva, y más si uno se dedica a generar contenidos, no se debe caer en la tentación de adherirse a esa icónica frase de Homero Simpson: “Creo que todos son tontos, menos yo“. A veces, aquellos que nunca imaginamos, pueden terminar amando nuestro contenido.    

Hoy, lo más importante es entender que obtener y conservar la atención e interés de las personas es cada vez más difícil en una sociedad ya de por sí bastante dispersa. Eso genera la necesidad de crear contenidos contundentes, muchas veces teniendo que transformarlos en una papilla que pueda ser digerida más fácil y rápidamente. De ahí el éxito de los listados, tales como los que hace el portal de videojuegos y entretenimiento Vandal: 30 detalles alucinantes de…

Otro estilo que me ha llamado la atención es el de Te lo resumo así nomás (incluida su competencia: Por si no lo viste). Ambos youtubers, expertos en sintetizar series y películas (el primero con un toque bastante jocoso), son una buena alternativa para refrescar la memoria luego de una larga espera entre temporadas o si se quiere saber en qué consiste una producción audiovisual que no verías nunca. Estos creadores de contenido pueden resumir dos temporadas de una serie en doce minutos, siendo una alternativa interesante en medio de la saturación actual de opciones en dicho formato.  

Gran parte del público quiere contenidos rápidos, light, sencillos, que no lo ponga a pensar demasiado y lo entretenga. Algo simplemente para pasar el rato. Y con frecuencia no necesariamente es por pereza mental, sino por la misma saturación antes mencionada. No obstante, vale reconocer que la sobreoferta de opciones le da la posibilidad de ser más exigente según sus gustos y amplía su poder de decisión.

El reto de la fugacidad

Es difícil obtener la atención y más si hay mucho texto incluido, en parte por la memoria a corto plazo, aunque hay formas de ayudar a estimularla, como bien lo dice un informe de Agencia El Grifo: “De acuerdo con las reglas del cerebro, cuando alguien escucha información, es probable que recuerde solo el 10 % de esa información después de 3 días. Dicho esto, si hay una imagen relevante junto a la misma información, las personas retuvieron el 65 % de la información después de 3 días”.

La concentración escasea, queremos todo rápido. Reina la necesidad de lo fácil y el gusto por lo express. Incluso, a veces parece que, más que el conocimiento, nos importa estar enterados. De ahí que las explicaciones de Pictoline sean un éxito con su forma de resumir e ilustrar con infografías y poco texto. Ellos consumen la información dura y la procesan con la idea de ayudar a ubicar a los que están descontextualizados, tienen curiosidad sobre el tema o no cuentan con mucho tiempo para profundizar. 

Por otro lado, el tema de las temporadas de las series es llamativo, pues son cada vez más cortas. Nada que ver con la primera entrega de Lost y sus 25 capítulos de 45 minutos en promedio. Hoy triunfan las miniseries, algo más acorde con la tendencia de “marotonear” tan promocionada por Netflix. 

Las distintas miniseries, al ser “maratoneadas”, no logran quedarse grabadas en la mente y pueden olvidarse con rapidez, siendo reemplazadas de forma apresurada por otras. Netflix, apenas termina la temporada de una serie o llega el final de una película, no deja digerir lo que se acaba de ver (ni siquiera durante el tiempo en que pasan los créditos) e inmediatamente está preguntando qué se quiere mirar ver a continuación.

Series cortas como El método Kominsky apuestan por ofrecer pocos capítulos, temporadas y duración. Buscan no desaprovechar la oportunidad de tener la deseada atención del seguidor. Es como si dijeran: no abusemos de su confianza, gusto y compañía. Contrario a eso, hay algunas que no saben cuándo parar y se convierten en sus principales enemigos (The Walking Dead, por ejemplo).

La ansiedad incrementa el consumo

El zapping, con su posterior adaptación española “zapeo” y su verbo “zapear”, era una palabra muy de moda a finales de los 90, justo cuando nos referíamos a la necesidad de cambiar reiteradamente el canal de televisión por medio del control remoto (picoteábamos sin ver nada), no pierde vigencia. Bueno, más que la palabra, la actividad. 

Así ya no se aplique tan comúnmente a la tv. tradicional por su pérdida de fuerza entre los usuarios más jóvenes, las plataformas de servicios de streaming con sus múltiples opciones y las redes sociales con sus contenidos infinitos deslizando el dedo hacia abajo, hace que nos pasemos hasta una hora al día zapeando mientras buscamos dónde detenernos o decidimos finalmente qué mirar.

Consumir, consumir, consumir. No desconectarse, pasar a otro contenido. Ese es el zapping moderno, el cual se alimenta de nuestra ansiedad.

Adaptarse… a pesar de uno mismo

Ser concreto, claro y contundente son cosas que pide la gente de hoy, pero a veces hay que exigirlos y retarlos con contenidos más densos y desarrollados. Sin embargo, el hecho de que los contenidos sean cortos o efímeros, no nos exime de hacerlos con calidad. Por el contrario, es un reto que suele ser muy bien aprovechado por algunos tráileres de películas: antojar de un producto extenso disponiendo de poco tiempo. A la hora de generar contenidos, sencillez no es simpleza.

Cada vez es más difícil, si queremos ser llamativos, desarrollar ideas extensas. Hay que saber resumir y ser concretos, algo que va de la mano de una herramienta como el SEO con sus metadescripciones, destacados, párrafos cortos y negrillas. 

En El Grifo, por ejemplo, así como tenemos la libertad de crear contenidos extensos y personales por el estilo de este artículo, también estamos en capacidad de generar textos SEO y diferentes formatos de comunicación gracias a que hemos sabido adaptarnos y evolucionar según las necesidades y los retos de cada cliente.   

En conclusión, hay que saber adaptarse, pero también dejando espacio a lo que uno es.

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