¿Y ahora cómo gestiono mi clima laboral en la contingencia?

Al retomar las labores cotidianas, los rumores y dificultades comunicacionales aumentarán. Es por esto que la gestión del clima laboral se convierte en uno de los grandes focos empresariales en época de cambios, sin importar que estos ocurran de forma interna o externa. De esta dirección dependerá en gran medida el cumplimiento de los objetivos de la empresa.  

Normalmente, el clima laboral se gestiona desde diversas aristas que son establecidas por el tipo de organización: pueden ser climas orientados hacia las relaciones, el cumplimiento de la tarea o los desafíos, entre otros. Sin embargo, algo que comparten todos es que un ambiente sano no solo ayuda a que los empleados estén motivados en su lugar de trabajo, sino, a mejorar efectividad y productividad. A pesar de esto, debido a la contingencia, en la actualidad su gestión debe desligarse del interés de centrarse en estas características y enfocarse en un clima humanitario.

Entonces, ¿qué es un clima humanitario? Imagine esta situación: Pedro se ha destacado por ser uno de esos empleados que todos admiran, no solo porque cumple sus tareas con responsabilidad y es uno de los más pilosos, sino por su amabilidad y sociabilidad con el grupo. Sin embargo, desde que se retomaron labores tras la cuarentena no ha rendido, su trabajo ha decaído notablemente, perdió al cliente más importante de la compañía y está de malgenio constantemente. El malestar de su equipo es cada vez mayor y afecta el clima laboral.

En este caso, siendo usted su jefe directo, ¿qué haría?

  1. Le da un ultimátum diciéndole que esto no puede volver a pasar o se tomarán medidas.
  2. Agenda una cita con él para escuchar qué le pasa y plantear soluciones.
  3. Le comenta a su superior la situación para analizar el caso.

En circunstancias normales, cualquiera de las tres opciones podría funcionar teniendo en cuenta el tipo de organización y su modelo de gestión de clima y crisis. A pesar de esto, en el tiempo que vivimos, la invitación es a que la opción “b” sea la elegida de cada empresa. El clima humanitario consiste en ubicar a la persona en el centro, además de tener un elevado grado de comprensión y cooperación para que la efectividad sea una consecuencia de este trabajo. 

Hay que abordarlo desde la empatía, entendiendo que todos somos seres humanos que muchas veces determinamos las emociones por la influencia que tiene el medio sobre cada uno y más en tiempos de incertidumbre. Toda persona se permea de estas situaciones y asume las realidades de diversas maneras, siendo esta heterogeneidad la que configura el clima laboral de las organizaciones. 

Es labor de los líderes en este tiempo no juzgar o acusar, sino a apoyar y escuchar a su equipo. Si anteriormente el diagnóstico era una herramienta importante en las organizaciones, ahora es la clave si se quiere descubrir cómo se encuentran sus colaboradores. Este es el momento para hacer un rastreo centrado en la gente y en las necesidades, amenazas u oportunidades que están sintiendo. Si bien las etapas de diagnóstico suelen tener una duración estipulada, ahora estarán en marcha por un período indefinido de manera conjunta a las líneas de acción que se tomen.

Por otra parte, Pedro siempre ha sido alguien significativo e influyente y su actitud puede estar desfigurando su papel de líder y generando temores dentro del equipo. Por eso, el trabajo desde comunicación no es centrarse en las cosas negativas. Por el contrario, hay que reconocer la labor de sus colaboradores haciéndolos sentir importantes. No se enfoque en recalcarle a la persona todo lo que está haciendo mal, él lo sabe. Más bien, recuérdele lo fundamental que ha sido y mencione públicamente lo que ha alcanzado con la idea de incentivarlo a seguir adelante. 

Es necesario aclarar que en este punto existe una línea delgada que no puede ser sobrepasada y su labor, al gestionar el clima laboral, es cuidar que esto no ocurra. No se trata de ser jefes “alcahuetas” o que sacrifican los estándares de calidad de la empresa, sino, de forma empática, reconocer que todos somos seres humanos y evaluar las situaciones desde esta arista para buscar respuestas, tomar medidas y obtener como resultado el cumplimiento óptimo de las tareas.

Por último, es el momento de comunicar. Suena simple, pero ahora más que nunca es importante tener a su equipo informado. Cuénteles qué quiere de su talento humano y cómo los objetivos de la empresa se están adaptando a las circunstancias. Ellos esperan honestidad y una comunicación directa de su parte, así evitará que surjan rumores, especulaciones o comentarios por desconocimiento. Haga sentir a sus colaboradores pertenecientes a algo para que vean su lugar de trabajo como un espacio seguro, controlado y no mediado por más incertidumbre que el mismo entorno.

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