Así cambiarán las dinámicas de los restaurantes después del Covid

La experiencia siempre estuvo entre los aspectos más relevantes y que mejor funcionaba en los restaurantes y comercios gastronómicos exitosos. Ahora debe sumarse a esto el transmitir la máxima seguridad, con el fin de generar confianza en una dinámica que pasó de ser rutinaria, cotidiana y de celebración, como era ir a un restaurante, a algo que puede ser visto con sospecha sino se comunican los protocolos necesarios.

Para ello es indispensable tener en cuenta las múltiples miradas con que son vistas las actuales condiciones: se debe contar con el usuario hipocondríaco, el cauteloso, el relajado y el miedoso; el que es obsesivo con la limpieza y el que solo añora volverse a sentar con los amigos en la mesa de su restaurante favorito, eso sí, con el tapabocas en cuestión.

Y para lograr comunicar el cambio, se hace necesario incluir en las narrativas de los canales de comunicación, cuáles son esos protocolos que se llevan a cabo, y construir historias alrededor de esto.

Lo otro es que por el momento, la experiencia de las mesas de los restaurantes, seguirá compartiendo terreno con las casas de los usuarios, donde es válido preguntarse por cómo viaja dicha experiencia en empaques, mensajes, presentación del plato y hasta metodología de entrega en el domicilio.

Whatsapp business se integró a los equipos de servicio, donde la forma de hablar se transformó, pero no por eso, significa que sea ajena al tono de la marca: de ahí la necesidad de construir guiones coherentes con las múltiples situaciones y preguntas que pueden surgir en las distintas etapas de conversación con los clientes; haga de cuenta que es su servicio de meser@ digital. 

Nunca antes se necesitó tener tan ordenadas las redes sociales y espacios web: nuevos platos y tiempos de entrega se asocian ya con las circunstancias actuales. Lo otro, es que debe existir un balance entre la información puntual y las historias que le darán un rostro y una diferencia a su marca: sus equipos son esa parte humana que puede conectar con las audiencias, y son el medio más creíble para comunicar los protocolos y nuevas medidas; se escuchará mejor en la voz del personal que en un pdf o foto con frase informativa.

Los grupos superreducidos

Puede ser el fin de los bufés, de los platos compartidos, desaparecerán los servilleteros y los móviles sobre la mesa serán mal vistos, por no decir prohibidos. Y ni hablar de la indumentaria de los meseros, quienes deberán contar con trajes protectores y medidas de distancia apropiadas al momento de prestar el servicio a unas mesas, que como mínimo estarán separadas por 2 metros, y acoger a máximo 3 comensales. “Una danza” que afectará los ingresos de los restaurantes más pequeños y que los hará pensar en el domicilio como agregado de la nueva subsistencia del negocio. 

El espacio físico deberá comunicar los cambios, no solo en la distribución de las mesas sino en el uso de recursos que darán tranquilidad al más neurótico de los comensales: se habla del uso de mamparas en las zonas de servicio, de recepción y cocina. Además de tener en el inventario el ofrecimiento de geles y tapabocas para los comensales. Una oportunidad para brandear estos recursos con la imagen del negocio, o comunicar campañas concretas. 

Lo otro es que se suman a las dinámicas la limpieza permanente, a fondo, después de cada servicio, esto demanda recursos y equipos para lograrlo.

¿Cuánto durará este cambio? Realmente nadie lo sabe, sin embargo con estas nuevas dinámicas tal vez los restaurantes se encuentren con clientes más reflexivos: el disfrute se replanteará, especialmente en lo que a bullicio se refiere. Tal vez en una primera etapa, en que este consistirá en tener una buena conversación al tener que dejar de lado el baile.  

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