¿Qué aprender de la comunicación interna durante la contingencia?

El Covid-19 sacó de la zona de confort, hizo replantear estrategias, pero sobre todo, se convirtió en un reto para las áreas de comunicaciones como conectoras de un día a día que a veces parece abrumador.

Si antes se hablaba de infoxicación, de la competencia que tenían las áreas de comunicación con los contenidos que se distribuyen normalmente en plataformas sociales. Con la llegada de esta contingencia mundial, el escenario parece trasladarse a cuatro valores: oportunidad, calidad, conexión y humanidad.

Oportunidad, en el sentido de explorar las posibilidades de los medios y plataformas con las que cuentan las organizaciones, incluso identificando aquellas que realmente son efectivas según la intención que se tenga: a la hora de querer una respuesta inmediata, una lectura masiva, un archivo de conocimiento con lecturas segmentadas o una lista de formatos que dinamicen los medios.

La oportunidad también está en seleccionar la información de valor, ahora más que nunca se compite con las comunicaciones que los colaboradores reciben como usuarios de la web: si se va a plantear el tema del Covid-19, por ejemplo, preocuparse por ofrecer información con valor agregado que no se sume al paisaje informativo y que sí tenga sentido para los usuarios.

Esta parte nos conecta con la calidad: un valor que debe estar trazado desde el momento que se plantea la parrilla de contenidos. La misma que se transforma a la par con el nuevo puesto de trabajo digital obligado que viven la mayoría de organizaciones. Incluso, desde el manejo de la información con aquellos colaboradores que deben continuar sus rutinas presenciales por motivos de fuerza mayor: ambos perfiles cuentan con necesidades completamente distintas de información, de ahí que los enfoques deben manejarse con mayor rigor.

La calidad también se da desde las narrativas con la exploración de formatos efectivos, que agreguen atributos de comunicación a los más tradicionales; por ejemplo, un texto puede complementarse con audios cortos que resuman las partes más importantes del artículo, y contar con un video resumen que lleve a comprender el contexto general.

No nos puede ser ajena esa sensación de consumo inmediato y rápido que trae el estar conectado todo el tiempo a la oficina virtual.

La conexión, por su parte, evidencia canales y actores que han sido clave en este proceso de informar; por ejemplo, los líderes de grupo, que la mayoría cuentan con acciones precisas en medios como Whatsapp, se convierten en focos de información; la idea con ellos es ser selectivos con los mensajes de mayor interés y de los que se quiere tener una respuesta más inmediata, precisamente para no caer en vicios de titulación.

Las áreas de comunicaciones son las conectoras de decisiones de liderazgo, al tiempo que evidencian las demandas del día a día para el pleno funcionamiento de las áreas. Sin embargo, no hay que dejar de lado que la experiencia de teletrabajo obligado es nueva para todos, de ahí que ahora se vea una tendencia reflexiva en torno a esta vivencia.

Por eso el cuarto factor que debe cubrir buena parte de las comunicaciones es la humanidad de las mismas: manejar contenidos de empatía, calidad humana, compañerismo, la resignificación del trabajo en equipo y el ser en sí mismo. Esto hace que se mitigue la enunciación, las directrices y consejos laborales para dar paso a la reflexión, muy válida en estos tiempos. De seguro, estos serán los contenidos que se saldrán del paisaje, y que llevarán incluso, a querer ser compartidos. 

 

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