La protocolaria ausencia de los likes de Instagram

La última decisión tomada por la marca demuestra una vez más que  se trata de una plataforma masiva, que identifica con astucia la emocionalidad de sus audiencias y que no le interesa tener a una mayoría desanimada por no obtener suficientes “Me gusta” en sus cuentas.

Muchos artículos se han desarrollado sobre  los trastornos de ansiedad, el Síndrome FOMO (el tener que estar conectado porque se tiene la sensación de estar perdiéndose de algo) lo que se traduce en problemas para conciliar el sueño, baja autoestima (especialmente entre los jóvenes) generados por la poca actividad o reacción que tienen sus cuentas; esto se traducía muchas veces en convertirse en consumidores mas no en generadores de contenido, razón de ser de la red social.

La eliminación de los likes de Instagram aclara dos escenarios: los influencers deben regirse por las reglas del dueño de casa (que les permite facturar) y la plataforma encuentra más estratégico contar con un mayor número de participantes en la documentación de sus vidas: más data, más poder.

Esta noticia es justificada por Instagram al identificar que muchos de los usuarios subían contenido más por búsqueda de likes que por realmente tener un gusto por la publicación, bajando así la calidad de muchos contenidos. Uniéndose a decisiones como la que recientemente tomó Google de darle prioridad en SEO a aquellos usuarios que generan e investigan la información y la desarrollan con contenido de calidad: era común ver que a veces los replicadores, quienes no habían investigado al respecto, pero se sabían mover mejor con técnicas de difusión, terminaban ganándose el crédito al tener mayor número de visitas.

Todo parece indicar que las grandes compañías de información quieren encontrar el balance entre obtener datos  y tener responsabilidad con las audiencias, sea desde escenarios psicológicos o sociales; que no los lleven a ser percibidos como hostiles y que continúen inmersos en la cotidianidad y rutinas de sus públicos.

Instagram prendió alarmas después de tener los peores resultados en los últimos estudios de organizaciones como RSPH (Royal Society for Public Health)  donde salía con la media negativa más alta en comparación con las otras redes sociales. Además de moverse en un entorno donde se calcula que una persona puede tener al día contacto con cerca de 3.000 marcas y que solo 1 de cada 4 le resulta relevante.  Incluso el 77% de las marcas podría desaparecer y no le importaría a nadie, según revela el estudio Meaningful Brands® 2019, de Havas.

Al respecto, la profesora Silvia Sivera Bello, directora del máster de Estrategia y Creatividad en Publicidad de la UOC, habla sobre la modalidad de los influencers: “Este método empieza a cansar a los usuarios y casi la mitad (47%) considera que ofrecen contenidos de baja calidad y mensajes repetitivos. El marketing de influencers se basa en ser comercial en contenido, pero no en percepción. A medida que los influenciadores “abusan” de su poder de prescripción, los usuarios desconfían porque perciben que no se trata de recomendaciones sinceras, sino fruto de acuerdos comerciales”.

Instagram lanzó el cambio, le apuesta a una mayoría que identificó consumidora pero generadora pasiva, de ellos depende que la decisión sea exitosa o no, mientras tanto, las propuestas narrativas parecen apuntarle más a la creatividad que a la inercia del Me gusta y el scroll.

Por: Paola Hincapié Ll. / Directora de contenidos.

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