Diferencias entre la corrección de estilo y corrección ortotipográfica

La escritura puede salir de muchos momentos, saberes, pensares, opiniones, experiencias, ideas y musas. Eso sí, antes de publicar, es necesario encontrar un muy buen motivo para hacerlo y darle una importancia real a la revisión: la corrección de estilo y la ortotipográfica son las que finalmente velan por la calidad. La primera siempre es recomendable y la segunda es imprescindible.

Un proyecto editorial logra ser profesional con el acompañamiento de un corrector capacitado y minucioso, alguien que ayude a que el texto sea lo más limpio posible. Por eso, la labor de un corrector de estilo nunca podrá ser equiparada al acto de pasar un texto por el revisor de Word o confiar el autocorrector de los celulares y otros dispositivos electrónicos.

Así como en una autopista llena de vehículos lo raro es que no haya choques, en la escritura de textos lo anormal es no tener faltas. El error está al alcance de los dedos y se da en un momento de desconcentración o prisa, siendo escurridizo en medio de las lecturas y relecturas que se le hacen a un texto propio que termina volviéndose paisaje. El ojo, engañoso por naturaleza, debe educarse.

A veces se cae en la tentación obvia de revisar lo que decimos y no en el cómo lo hacemos, en el mensaje y en no en la forma. La gramática, con la Real Academia de la Lengua Española a la cabeza, se renueva o al menos intenta adaptarse a los nuevos tiempos, pues no es algo estático que no requiera estar actualizado.

De cada autor depende un buen producto, por lo que presentarlo muy bien debe ser una ofrenda al lector, nunca una ofensa. Una mano no sobra, por lo que contar con alguien que hojee nuestro material escrito y nos ojee de cerca es fundamental. El corrector minimiza los fallos, así de simple.

Si la decisión de quien escribe es que sus textos vean la luz desde un proceso de autopublicación (también conocido como autoedición o edición de autor), que consiste en la publicación de un libro o cualquier otro contenido por parte de su autor sin la intervención de un editor o corrector, lo mínimo que debe hacer es entender la definición, diferencia e importancia entre la corrección ortotipográfica y la de estilo (y tratar de aplicarlas).

Tras hacer la corrección de estilo se procede con la ortotipográfica. Al empezar la segunda ya deben estar resueltos los errores gramaticales y de léxico.

 La corrección de estilo

Va más del acto de tachar, usar el resaltador o ponerse en modo Liquid Paper. Es algo que puede y hasta debe aportar, sin necesidad de cambiar fondos ni formas, contenidos, estilos ni naturaleza. La corrección de estilo ayuda a mejorar el léxico y el uso del vocabulario, mientras evita vicios del lenguaje (queísmo y dequeísmo, por ejemplo), muletillas, redundancias, errores gramaticales. Se utiliza con la idea de velar porque sí se cumplan las normas al tiempo que soluciona las inconsistencias sintácticas (concordancia, correlación de tiempos verbales, etc.). Además, favorece el buen uso de conectores y signos de puntuación. Eso sí, este trabajo se debería entrega con el control de cambios activado para que el cliente pueda aceptar o rechazar las reformas propuestas. Aquí se señalan y combaten los fallos gramaticales y las inconsistencias sintácticas, se le da el toque para que suene natural, real, cercano y cero forzado. El corrector de estilo no se las sabe todas, pero sabe dónde buscar y a quién preguntar.

La corrección ortotipográfica

Con este trabajo se unifica buscando dar coherencia. Se centra en retocar los problemas de ortografía y puntuación que hayan sobrevivido a la corrección de estilo, teniendo como base las normas de ortografía vigentes. Aquí se evitan las líneas aisladas a principio y final de página (viudas y huérfanas), repetición de sílabas en renglones consecutivos y palabras mal partidas, espacios dobles o blancos demasiado grandes entre palabras. También se da la revisión de elementos gráficos, de la alineación de filas y columnas de las tablas, de la numeración (figuras, notas, epígrafes, etc.), de la foliación (encabezado y pie de página), de la bibliografía, de la categoría de títulos con su tipo de letra y de la concordancia del sumario con el escrito. Aquí se define el uso de los recursos tipográficos que el texto precise con el fin de unificarlos (cursivas, negritas o comillas). Es conveniente hacer este tipo de corrección sobre los artes ya diseñados (en PDF, por ejemplo).

Por Jorge Santamaría / Corrector de estilo en Agencia El Grifo

Si usted reconoce la importancia de la corrección de estilo y ortotipográfica, pero no sabe a quién acudir o no tienen los recursos, estos cuatro correctores de estilo online le pueden dar una mano si está pensando en autopublicar: Spanish Checker, Language Tool, Mystilus y Pro Writing Aid. Aunque pueden ser una buena herramienta para un repaso final del texto, nada como un buen corrector de carne, hueso, dudas y conocimientos.  

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