Los libros se quedan

Según las tendencias de comportamiento de usuarios para 2019, el consumo de libros impresos ha aumentado gracias a la creciente inclinación de las personas por volver a lo esencial y eso implica a los viejos hábitos, entre los cuales está la lectura.

Con la llegada de internet y sus facilidades de alcance, el consumo digital había generado una disminución considerable en ventas, como lo refleja el año 2010, en el cual las cifras solo llegaron a los 31.073.318 libros, mientras que en 2017 el panorama fue más alentador alcanzando los 36.803.003 ejemplares, según el informe de ventas de la Cámara Colombiana del Libro.

El 2018 también elevó las esperanzas en un pasatiempo que se creía perdido. Las ferias regionales literarias reportaron asistencias por un millón 500 mil personas y un millón 90 mil libros adquiridos.

La gente quiere desconectarse. En un mundo agobiado por los contenidos digitales 24/7, la importancia del ser, del trascender, de la conexión con el otro, de la introspección, del silencio y la calma, se está tomando una buena parte del mercado y hay que prestar atención.

La dinámica educativa ya se ha encargado durante años de asignar “María” de Jorge Isaacs o “La Odisea” de Homero a niños de 11 años, generalmente desencadenando una aversión por la actividad lectora.

Encarguémonos nosotros de este reto porque necesariamente no todo pasado fue mejor, pero este hecho en particular sí revivió para quedarse.

 Por: Laura Marulanda / Periodista 

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