¿Y si los contenidos que consumimos los hicieran bots?

Hace unos días leí una entrevista que buscaba saber si es posible que los robots reemplacen a los periodistas en un futuro. Ya en 2016 un informe del Foro Económico Mundial decía que para 2020 se habrán eliminado por lo menos 7 millones de empleos como causa de la Cuarta Revolución Industrial.

Desde hace dos años The Press Association usa bots para reportar eventos deportivos; y otras agencias, según Semana, los utilizan para escribir artículos convirtiendo datos en historias y vaciándolos en plantillas prediseñadas. ¿Será que el periodismo podría caer ahí?

Independientemente de temer por mi empleo en un futuro, me preocupa un poco hacia dónde va la calidad del periodismo. Esto de las plantillas no solo limita muchísimo la innovación en formatos, sino también la narrativa, es decir que si solo bots escriben historias, va a llegar el punto en el que leamos lo mismo, pero con datos cambiados; vamos a ver el mismo contenido, industrializado, repetido, como si fuera la camiseta de moda en una marca de retail.

Esto sin contar que el mismo Seth Lewis, profesor de la universidad de Oregon, entrevistado en el artículo, dice que las máquinas pueden procesar información mucho mejor que nosotros (eso está más que claro), pero tienen dificultades entendiendo el contexto y lo que él llama “las complejidades humanas”.

Entonces no solo tendríamos narrativas repetidas, hechas industrialmente, sino que además les faltaría contexto y ese saborcito de alguien que dedica gran parte de su vida a que usted entienda cosas relevantes, se entretenga y tenga herramientas para tomar decisiones. Me cuesta un poco creer que un producto tan humano como el contenido pueda ser hecho por un bot sin perder ni una pizca de esa “alma” que nos hace querer que nos cuenten historias.

Aún está pendiente saber qué va a pasar con el periodismo cuando la inteligencia artificial empiece a entrar de lleno en esta profesión. No podemos garantizar la muerte o supervivencia de nuestro oficio, lo que sí es inquietante es la calidad de los contenidos que va a recibir el público y las historias que estas máquinas tienen para contar.

Por: Susana Gallo / periodista El Grifo

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