Los influencers, ¿buena idea?

Como ocurre con todo lo que ponga en jaque el tema de calidad, rigor, intelecto y contenido de valor; estos personajes se convierten en un factor a evaluar según los objetivos, pero sobre todo el público que siga a la marca. Los influencers hacen parte de la dinámica que trajo consigo la documentación de los estilos de vida, unos más auténticos que otros, pero que captan la atención de unos seguidores que en masa consumen sus vidas (literal) así que como cualquier medio en el que se busca pautar o mencionar la marca, se debe analizar si su tono, estilo y concepto, son acordes con lo que se busca, y no solo fijarse en el número de seguidores que ha logrado con su vitrina cotidiana.

Lo otro a tener en cuenta es que con los influencers se deben dejar claros los términos del acuerdo, uno de los errores más comunes es dejar la informalidad como base, así que es conveniente seguir algunos tips:

Rastreo del influencer que más convenga a la marca: no solo es seguirlo, es hacer un rastreo de sus publicaciones, analizar qué tanto cae en temas emocionales que puedan afectar el discurso de la marca, hacer un análisis de sus publicaciones en un término de 6 meses, podría dar una idea de cómo es el manejo que hace de sus plataformas sociales.

Saber plantearle la idea: aquí la forma de contacto es importante, tratar de seguirle por un tiempo, participar de sus comentarios, puede ayudar a hacer un acercamiento más serio y al momento de plantearle un acuerdo, lo verá como algo menos forzado y puede quedarle claro que se trata de algo que implica responsabilidad. Recordemos que muchos a veces no entienden esta parte al solo tener como carta de presentación su número de seguidores, los más valorados siempre serán los que se muestran conscientes de un impacto y plantean una posible estrategia, con frecuencias y propuesta de mensajes, que no vayan en contravía de su marca personal.

El contenido: este tema debe ser lo más claro posible para ambas partes, conocer los límites editoriales, los conceptos a manejar y analizar los riesgos. Cuando el influencer ve que hay una estructura de contenidos propuesta, verá que el tema está bien argumentado y sentirá que también se tienen en cuenta sus reglas de juego, al fin de cuentas, es su marca personal la que está expuesta también. Entregarle un plan con los objetivos definidos ayudará a organizar su trabajo.

Medición: todo en los medios digitales debe medirse, el experto en marketing debe ser la marca, así que debe plantear unas metas de acuerdo a sus objetivos; ¿llevar más tráfico a las cuentas de la marca? ¿Lograr más likes? ¿Tener mayor interacción de una campaña específica? De ahí que los objetivos deban estar claros desde el momento en que se crea el plan de contenidos.

Informes semanales: Estos ayudarán con la medición, pero también generan un compromiso del influencer, de alguna manera le llevará a hacer sus mejores jugadas para alcanzar las metas propuestas. Es importante que se sienta acompañado, no se debe olvidar que se trata de un trabajo en equipo, en el cual la marca es quien ofrece la hoja de ruta.

Los influencers son una consecuencia de Instagram y su movida a partir de imágenes, esta red social es tal vez la que más protagonismo les ha dado en las pausas cotidianas de sus seguidores; Youtube entra en la segunda fase, aunque con un público más fiel a lo largo del tiempo. Hay que entender que es demandante ver que la vida es su trabajo. Publicar cada aspecto de lo que les pasa, fusionándolo con algún campo de conocimiento o actividad es bastante agotador, por eso es importante entregarles la propuesta de contenidos respetando sus líneas temáticas, a fin de cuentas, es algo que usted haría al momento de pautar en cualquier otro medio.

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