¿Qué vendemos?… Tiempo

Cuando una empresa decide aplicar marketing de contenidos a su estrategia, muchas veces toma la decisión desde un listado de formatos y casi siempre desde la perspectiva de los resultados que han obtenido quienes ya se evidencian exitosos: hacen un mapeo de sus productos y servicios expuestos en tweets, post de Facebook, fotografías e historias en Instagram, diseño de landing pages, entradas en los blogs, videos en el canal de Youtube, la descarga de e-books y la periódica presencia en el correo electrónico.

Y con esto pasa lo mismo que cuando se aprecia una obra de arte, se asiste a un evento, se lee una revista o se admira a un niño cuidadosamente organizado: nadie sabe el tiempo invertido tras el resultado.

En las reuniones creativas se suman los formatos, se piensan los mensajes, se analizan los resultados emocionales de una audiencia a la que hay que cautivar; y ya sea con fotografías, un copy, un buen diseño gráfico o la redacción de un buen artículo se busca llamar la atención de un público inundado de información, un cúmulo de propuestas que compiten por detener el scroll en esos múltiples momentos con los que los usuarios suelen apuntar la mirada a la pantalla.

Si se mira bien el panorama de los actores involucrados en la propuesta de contenidos, tanto quienes los necesitan como los que los crean y los consumen, todo se resume en tiempo. El insumo más valioso con el que cuenta una persona.  Valorarlo, no solo desde el sentido filosófico, sino también económico, es toda una encrucijada de percepción: solo quienes entienden o se han visto enfrentados a la creación de contenido que dé un valor agregado, que se diferencie y logre fidelizar a un público absorto en la Red, comprende la dimensión y responsabilidad que se asume con el trabajo propuesto.

Quienes dicen que las redes sociales son gratuitas cometen el error de no valorar precisamente el tiempo invertido en ellas: ya sea solo para “loliar” vidas ajenas o para vender productos y servicios.

Las agencias de contenidos, aunque vendemos formatos, historias, géneros periodísticos, estrategias de comunicaciones, terminamos ofreciendo un tiempo valorado en procesos de investigación que se traducen en mensajes – unos más extensos que otros – pero que abordan la emocionalidad de una cantidad de individuos absortos en una masa de información creada para, así sea por unos segundos, hacer que se detenga, reaccione y en el mejor de los casos, quedar en su memoria.

Por todo esto es válido llamar la atención de quienes piden propuestas económicas para la estrategia de contenidos de su empresa, independiente de la que elija, sepa que más allá de estar en las redes, escribir en un blog o hacer videos, lo que usted como marca está adquiriendo, es tiempo.

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